La muerte en las distintas civilizaciones

death

Historia de la muerte: Mesoamérica, Oriente y Occidente

La representación y las actitudes que han tenido diversas culturas ante la muerte, a través de creencias, mitos, costumbres y ceremonias, han variado a través del tiempo, y es en los ritos funerarios en donde se manifiesta una forma de vida y las creencias en torno a la muerte. Como lo dijo el historiados Oswald Spengler: “existe una profunda relación entre la manera de interpretar el pasado histórico y la concepción de la muerte”. [1]

 

Prehistoria

Hace unos 75,000 años, el hombre ya se explicaba el mundo a través de un pensamiento mágico-religioso. En la época del hombre de Neandertal, las personas acostumbraron a enterrar a los muertos con ajuares funerarios que consistían en utensilios que los difuntos utilizaron durante su vida (tales como herramientas de roca). A menudo colocaron animales en las manos de los muertos y depositaron plantas medicinales en sus tumbas. También, llevaban a cabo rituales mortuorios en honor a los muertos, en donde la creencia en la reencarnación, según algunos antropólogos, ya estaba presente.

Culturas antiguas orientales

China:

En China existía un culto a Meng Po, diosa de la reencarnación y “Señora del Olvido”, quien estaba encargada de que las almas olvidaran cuando estaban prontas a reencarnar. Con un té especial, hacía que estas olvidaran su vida pasada, así como el tiempo que habían pasado en el Di Yu (hogar de los muertos). [2]

Vedismo, Budismo, Jainismo e Hinduismo (India):

En el Jainismo, la muerte es percibida como parte natural de la existencia. Mientras que, en el Vedismo, la religión más antigua de India, el término muerte es apenas mencionado, en el Hinduismo la creencia en la reencarnación afirma la inmortalidad del alma; el cuerpo, por otro lado, está sujeto al nacimiento y a la muerte. [3]

Sintoismo-Budismo y Toismo-Confucianismo (Japón):

En estas religiones, la muerte no significa el fin de la vida, sino el resultado del movimiento natural del universo. Todas las cosas que existen, incluídos los humanos, son vistos a través del concetpo de transitoriedad. Así mismo, creen en la inmortalidad del alma.

En el Sintoísmo, como en el Budismo, la vida y la muerte integran una totalidad en la que la muerte es un espejo donde el significado de la vida es reflejado. La muerte es solo la transformación de la forma física (el cuerpo), en tanto esta no destruye ni altera la esencia espiritual. El Budismo en particular, cree en el paraíso (Tengoku) y el infierno (Dyigoku).

En cuanto a los rituales, las personas acostumbran una ceremonia de purificación, donde evocan las almas de la muerte (Kami). También existe la tradición de recibir a las almas de los ancestros una vez al año, que continúa hoy en día. Esta se llama Butsudan. En el pasado, practicaban sacrificios humanos.

Culturas precolombinas

Las culturas mesoamericanas elaboran mitos para entender su mundo, donde los dioses estaban a cargo de guiar el destino de la humanidad. Gracias a los códices, a distintos descubrimientos arqueológicos y a las crónicas de los conquistadores hispanos, se ha comprobado que los sacrificios humanos eran comunes. De acuerdo con la cosmovisión de estas civilizaciones, durante esta práctica de sacrificio los dioses dejan de ser vistos como “dadores de vida” para convertirse en “receptores”. Morir es parte del orden cósmico: las ceremonias y rituales son muestras de gratitud hacia los dioses ya que son ellos quienes sostienen el ciclo vital.

Mayas: 

La visión de la muerte de los mayas es de miedo y dolor. Existe una dualidad entre la vida y la muerte, así como entre el bien (Yaxche) y el mal (Mitnal). Esta cultura cree en la inmortalidad del alma (Ol), y entre sus prácticas funerarias resaltan las ofrendas y la incineración de los cuerpos.

Nahuas-Mexicas:

Como los Mayas, estas civilizaciones también perciben a la muerte en términos de miedo y dolor. Para la cultura teotihuacana, la dualidad se materializa a través del sol y la luna, entidades que emergen del sacrificio humano. En la civilización azteca (Mexicas), el concepto de muerte también es dual. Este se manifiesta a través de las llamadas Guerras Floridas. En estas guerras, los sacrificios humanos dan vida al Quinto Sol, que se alimenta de la sangre de los valientes guerreros. Los Mexicas rendían culto a Mictlantecuhtli, “Señor del inframundo”.

Incas:

Los Incas creían en que la vida continuaba después de la muerte: los muertos se convertían en parte del mundo de los huacas, el cual mantenía una conexión divina con una fuerza oscura. Los cuerpos eran parcialmente embalsamados; un proceso que se veía beneficiado por el clima árido que les permitía secarse sin descomponerse. Dentro de las tumbas, los cuerpos, eran colocados en posición fetal o sentada, al tiempo que eran envueltos en sábanas. Los deudos añadían provisiones, herramientas y otros objetos de valor en la vida cotidiana del difunto. 

Tras la Conquista Española, se desarrolló un sincretismo religioso, a través del cual algunos elementos de los rituales mesoamericanos consiguieron preservarse; entre ellos, la ofrenda del Día de Muertos, una ceremonia en donde la gente recuerda y rinde homenaje a las ánimas. Sin embargo, otras prácticas como los sacrificios humanos fueron condenados por los Europeos desde que arribaron por primera vez en el siglo XVI. [4]

Culturas mediterráneas antiguas

Egipcia:

Los egipcios creían en Ka, una fuerza vital que no muere en tanto el cuerpo del difunto se mantenga incorrupto. De ahí la práctica de la momificación. En el Antiguo Egipto, Anubis era el dios de la muerte. El primero de los libros funerarios, grabado en una pirámide faraónica, fue El Libro de los Muertos. Este libro fue ideado para ayudar al faraón, hijo del sol, durante su camino en el más allá y así asegurarle su regeneración y vida eterna. Además, los egipcios crearon la leyenda de El Juicio de Osiris, también conocido como El Juicio de la Muerte, donde las personas eran juzgadas antes de alcanzar la vida eterna tras la muerte. [5]

Mesopotámica:

En esta civilización, la muerte es percibida con angustia, como se evidencia en las tablas que contienen el Poema de Gilgamesh. Este poema reúne las mentes de diferentes culturas: Sumerios, Acadios, Babilonios y Asirios, las cuales aspiran a la inmortalidad. Sin embargo, este deseo es raramente alcanzado, debido a los juicios que llevan a cabo los dioses del inframundo o Anunnakis.[6]

Persa:

La mitología persa concibe una dualidad que opone una energía constructiva a la de la muerte: Spenta Mainyu en oposición a Angra Mainyu.[7]

Judaísmo:

Esta religión domina las distintas dimensiones de la vida de los judíos. Con el judaísmo emerge el monoteísmo y con ello la prohibición de representar a la divinidad. De ahí la escritura de la Biblia. El judaísmo cree que el paraíso y la vida eterna dependen de una elección individual. El cuerpo es tan solo la vestimenta del alma: cuando el cuerpo se separa, el alma deja de estar constreñida por las limitaciones que tenía en vida. Para ellos, Dios y su trabajo son perfectos; Él trae al hombre al mundo para que este encuentre y cumpla su misión de vida.[8]

Celta:

La mitología celta cuenta con una importante influencia romana. Los druidas creen que todos descienden del dios de la muerte, Donn, que en gaélico significa “El oscuro”. Los romanos se referían a él como Pater.

Griega:

En la mitología griega, existen dos formas de concebir a la muerte. La primera es la muerte no violenta. Esta es representada por Tánatos, hermano gemelo de Hipnos, dios del sueño. Por otro lado, se encuentran las Keres, quienes representan la muerte violenta y sangrienta, de ahí su presencia en los campos de batalla.

De acuerdo con la filosofía platónica, el alma es inmortal; de ahí que cuando la muerte corporal llega, el alma se libera del cuerpo y no muere. Alcanzar la eternidad depende del comportamiento del alma durante la vida. Este elemento permanecerá en el cristianismo.

Romanos:

Durante la República Romana y el Imperio, no existió una narrativa clara sobre qué ocurría después de la muerte; sin embargo, existieron diferentes ritos y costumbres funerarias, donde se expresaba, sobre todo, el estatus social del difunto. Influenciadas por la cultura griega, una vez que los cuerpos eran enterrados, los deudos acostumbraban a preparar ofrendas destinadas a ayudar a los espíritus (Dii Manes) en su viaje en el más allá. El dios de la muerte era Mors. Antes de que un funeral tuviera lugar, las personas llevaban a cabo un ritual en la casa del difunto, que consistía en bañar al cuerpo y untarle aceites aromáticos. Existieron tanto los entierros y la incineración. También se acostumbró el preservar las cenizas en urnas.

El Mundo Occidental Cristiano:

En las culturas de occidente, la muerte física ha sido tratada como tabú debido al dolor que provoca el duelo, y porque ante la presencia de la muerte se manifiesta brutalmente la impotencia y debilidad del hombre. El cristianismo afirma que la vida, tanto como la muerte, se originan en Dios y están dirigidas hacia Él. Para ellos, Jesús no vino a suprimir a la muerte, sino a morir por la humanidad.

El apóstol Pablo lo expresó así: “Para mí la vida es Cristo y la muerte ganancia” (Carta a los Flipenses 1:21).

Cuando se manifieste el que es nuestra vida, Cristo, ustedes también estarán en gloria y vendrán a la luz con Él (Carta a los Colosenses 3:4).

Pues si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos; por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos9. Porque para esto Cristo murió y resucitó, para ser Señor tanto de los muertos como de los vivos. (Romanos 14: 8, 9) 

El Evangelio del apóstol Juan afirma que cuando murió su amigo Lázaro, ante la profesión de fe de Marta, el Señor dijo: Yo soy la Resurrección. El que cree en Mí, aunque muera vivirá. El que vive por la fe en Mí, no morirá para siempre (Juan 11:25) [9]

Mundo Islámico:

El islam emerge como una religión monoteísta destinada a crear una nueva forma de vida. Fue fundada por Mahoma para unificar las culturas árabes durante el siglo VII. El islam evolucionó hasta convertirse en una compleja red de escuelas y cultos teológicos, que creen que la vida terrenal no es más que la preparación para el más allá. Como el cristianismo y el judaísmo, el islam también cree en el infierno y el paraíso. De acuerdo con su teología, Alá resucitará físicamente a los muertos el día del Juicio Final, ya sea para permitirles la entrada en el paraíso o para mandarlos al infierno. Cuando un musulmán muere, los deudos bañan el cuerpo entero y durante el funeral se unen en rezos. [10]

[1] Spengler, Oswald. The Decline of the West. Oxford: Oxford University Press, 1991. 
[2] Christie, Anthony. Chinese mythology. London: Hamlyn, 1968.
[3] Trevor Ling. A history of Religion East and West. Harper & Row. 1970.
[4] Ibid.
[5] Quirke, Stephen. Ancient Egyptian Religion. London: British Museum Press, 1992.
[6] Bottéro, Jean. La religión más antigua. Spanish translation from French, María Tabuyo & Agustín López. Madrid: Trotta, 2001.
[7] Pisa Sánchez, Jorge. Breve Historia de los persas. Madrid: Nowtilius, 2011.
[8] Solomon, Norman. Una brevísima introducción al judaísmo. Trad. José María Fábregas. Ciudad de México: Océano, 2008.
[9] Holy Bible. HarperCollins, New York. 2018.
[10] Trevor Ling. A history of Religion East and West. Harper & Row. 1970.

[1] Spengler, Oswald. The Decline of the West. Oxford: Oxford University Press, 1991. 
[1] Christie, Anthony. Chinese mythology. London: Hamlyn, 1968.[1] Trevor Ling. A history of Religion East and West. Harper & Row. 1970.
[1] Ibid.
[1] Quirke, Stephen. Ancient Egyptian Religion. London: British Museum Press, 1992.
[1] Bottéro, Jean. La religión más antigua. Spanish translation from French, María Tabuyo & Agustín López. Madrid: Trotta, 2001.
[1] Pisa Sánchez, Jorge. Breve Historia de los persas. Madrid: Nowtilius, 2011.
[1] Solomon, Norman. Una brevísima introducción al judaísmo. Trad. José María Fábregas. Ciudad de México: Océano, 2008.
[1] Holy Bible. HarperCollins, New York. 2018.
[1] Trevor Ling. A history of Religion East and West. Harper & Row. 1970.

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